Me voy de blogger por una temporadita. Creo que primero debo ordenar mis pensamientos antes de poder expresarlos... Prometo volver, aunque no sé decir cuándo. Volveré por mí, porque me he sentido a gusto expresándome por aquí.
Después de tanto tiempo sin pasar por aquí, me he acercado, para lanzarle una pregunta al mundo... Necesito opiniones, ideas, y sobre todo, consejos. Pero antes de nada, he de explicar la situación.
Acaba de terminarse my true love first story, no echemos la culpa anadie, no hay rencorcontra nadie. Pero sí un deseo de que las cosas entre los dos no cambien, no demasiado, al menos. No sé si será posible. También coincide esto con muchos cambios en mi vida, cambios que no sé muy bien cómo controlar, cambios interiores, que fácilmente podría esconder, aunque no quiero. Además, siempre he sido una persona muy maniática con la organización. Y siempre planeaba cada día concienzudamente y a medida... aunque luego la mayoría de las veces no cumplía mi propio guión. Por el contrario, ahora tengo ganas de hacer en cada momento lo que quiero, de no hacer planes y de gozar de algo de libertad propia.
Pues dicho todo esto mi duda es: ¿Qué hago? La verdad es que dada esta libertad y dados todos los cambios, me siento un poco perdido, y no sé qué hacer, por eso quiero opiniones, saber qué han hecho otras personas, y ver si descubro lo que quiero hacer yo.
Los días lluviosos siempre tienen un aire de melancolía. No sé si será algo aprendido en la infancia o innato al ser humano, pero me dan ganas de acompañar a los cielos, y echar alguna lagrimita, quizás como un vano intento de limpiarme el alma.
Se suma todo. Una semana sin verte ya se me hace cuesta arriba, decepcionar a alguien a quien quiero un montón resulta una pesada carga (por muchas razones que pueda tener para haberlo hecho), la vacilación al no saber qué hacer ante libertad y tiempo. Todo hace mella. Y si además el cielo se une a tu gris interior cubriéndose de nubes, la situación se vuelve demasiado evidente.
Pero no es momento de ponerse a llorar, sino de buscar entre todas mis opciones, alguna que mejore la situación. Necesito hablar contigo, largo y tendido (porque ya sabes que necesito mi tiempo) sin interrupciones, si cables, sin miedos. Sólo para entenderme, para ordenar mi cabeza y encontrar lo que falla. La pieza oxidada que necesita un recambio urgente.
Hoy quiero hablar sobre otro tema concerniente a lo que es una pareja. Algo que quizás parezca evidente, pero que si miro a mi alrededor me doy cuenta de que muchos no lo hacen, y la verdad es que da pena.
Me estoy refiriendo al hecho de querer el bien del otro. Saber que por mucho que podáis discutir, o muy mal que podáis acabar nunca será por haberos puteado el uno al otro. Y parece algo sencillo, nada más lejos de la realidad. Pero qué menos se le puede pedir a alguien con quien piensas compartir parte de tu vida que que quiera tu propio bien.
Y resulta extraño que a veces el despecho, los celos o los rencores, hagan que nos comportemos de forma tan dañina con ellos y, por consiguiente, con nosotros mismos, ya que como supongo que os pasará a todos los que queréis a otra persona, no estás agusto viendo que esa persona está mal, ni siquiera cuando no puedes hacer nada para remediarlo, pues con mucha más razón cuando eres causante de ese dolor.
Para mí resulta todo un consuelo pensar que cuando discutimos o no estamos a gusto el uno con el otro en un momento determinado no es porque queramos hacernos algún tipo de daño. Eliminar de primeras esa opción me supone un gran paso para intentar averiguar qué nos ha llevado a esa situación y de esa forma poder solucionarla.